Súbete a un simpático camello y recorre las impresionantes dunas de piedra de Agafay, tal y como hacían antaño los viajeros por las antiguas rutas de las caravanas. El ritmo pausado te permite disfrutar plenamente de la inmensidad del paisaje. Muchos recorridos están programados para la hora dorada, cuando el desierto brilla con tonos cálidos. Es una forma tranquila y tradicional de descubrir este paisaje salvaje.